Vela Laudano Nero ı Tiziana Terenzi

 


El blog lleva un tiempo cogiendo polvo, pero tengo excusa. El trabajo y otras responsabilidades llevan una temporada sin darme tregua, y los quehaceres diarios apenas me dejan tiempo que dedicarle. Espero que poco a poco las aguas vuelvan a su cauce y el buen tiempo me traiga ratitos libres para poder dedicar al blog como se merece.

Vuelvo al blog y tenía que hacerlo por todo lo alto: Con una vela. Pero no hablaremos de una vela cualquiera, -ya sabemos que hay velas, y velas-, y esta es de las que dejan huella y alimenta los sentidos.

Mi última entrada fue, justamente, hablando de Laudano Nero, un perfume que me ha conquistado en todos los sentidos: Su olor es increíblemente cálido, su duración es fantástica y su estela una maravilla. Tanto me gustó, que vengo con un post dedicado a la vela del mismo aroma, pero como siempre, empecemos por el principio.

La firma Tiziana Terenzi se ha hecho un -muy merecido- hueco en el mundo de la perfumería nicho y su comunidad por sus perfumes de alta calidad y duración. Yo conocí la firma justo por las reviews de compañeros que ya avisaban que aquí había calidad y mucha, y desde que la conocí la tenía en mi radar perfumístico

En aquel tiempo yo, que recién descubría la firma, pensaba que se trataba de una casa italiana de perfumes de alta gama que sorprendía por sus mezclas. Mi sorpresa vino cuando, indagando sobre su historia, resulta que los perfumes vinieron después, y la firma, con más de cien años de experiencia en el sector, se dedica originariamente a fabricar velas. De hecho no son una cerería cualquiera, ya que Cerería Terenzi Evelino (su nombre original), que empezó con una tienda de velas artesanales al norte de Italia, y terminó fabricando las velas para catedrales e iglesias de la zona, poco a poco fue ampliando el mercado con velas perfumadas. Tanto fue el éxito que hoy sus nietos, Tiziana y Paolo, siguen la tradición:

Velas con mecha de madera que crepitan al encenderse, un 20% de saturación de perfume de la más alta calidad, cera de parafina hidrogenada -apta incluso para la alimentación- que garantiza una buena liberación del perfume, envases de cristal de Venecia, mecha de madera de combustión lenta fabricadas con cedro, que añaden la nota de esta madera noble con toques ahumados a sus velas cuando se encienden. La mezcla de ceras y perfumes es una receta familiar secreta, que microencapsula el perfume para mayor saturación, y todas son vertidas a mano. Esto tenía que probarlo. Y tenía que probarlo, cómo no, con el perfume que más me ha gustado en los últimos tiempos: Laudano Nero.

Vela Perfumada Laudano Nero





Laudano Nero es un perfume con una pirámide olfativa que volvería loco a cualquiera, ya que contiene 24 notas, que no necesariamente todas pertenecen a la misma familia, así que hacerse una idea únicamente mirando la pirámide olfativa es muy, muy complicado. Para mi, que no soy una experta pero poco a poco intento educar mi nariz, Laudano Nero es calidez, es una copa de una bebida espiritual tras una cena con poca luz en un lugar acogedor, con una chimenea crepitando de fondo. Quizás esta descripción tampoco sirva de mucho, pero es increíble cómo este perfume me recuerda a un momento tan concreto, que ni siquiera he vivido.

Os dejo la pirámide olfativa:

Salida: Cogñac, tabaco, ámbar, ajenjo (absenta), romero, y mirto.
Corazón: ceniza, miel, acacia, cedro, piedra de pizarra, sándalo, romero, iris, rosa roja.
Fondo: Incienso, madera de Oud, ládano, roble, alcanfor, laurel, vainilla, almizcle de cachemira, almizcle, vetiver.



Era mi primera vela con mecha de madera y a falta de una, esta vela contiene tres, ya que os enseño la de mayor tamaño: un kilo de cera que, sumado al peso del cristal, dan como resultado casi cuatro kilos de vela. El caso es que empiezo a dominar las mechas de algodón, que tienen su ciencia, pero las de madera son un mundo nuevo para mi. La primera vez que la encendí -con mucha pena, dicho sea de paso-, entendí por qué quienes las han probado las adoran. Nada más prenderlas se escucha el crepitar de las mechas, un sonido muy similar al chisporroteo de una chimenea, que crea una ambientación muy agradable que invita a la relajación.

Pasado un tiempo de disfrutar del sonido, las mechas alcanzan la cera y empieza la verdadera fiesta: Ahí estaba ese aroma dulce, alcohólico, ahumado que tanto me gusta y disfruto. Es lo suficientemente intenso como para apreciarlo nítidamente, pero lo suficientemente equilibrado para no saturar. Puedo notar sobre todo las notas de maderas, el coñac, la dulzura de la miel y la vainilla, y el ámbar. Es un olor muy elegante y refinado, justo por este motivo la enciendo únicamente cuando realmente voy a estar junto a ella para disfrutarla plenamente. Hacerlo de otra forma sería, sencillamente, un desperdicio.

Cuando más la disfruto es después de cenar, con una buena charla, el sonido crepitante de fondo, y ese olor cálido y acogedor. Como dije al principio, no es una vela cualquiera, así que la tengo como decoración en mi aparador y la enciendo sólo cuando llega uno de estos momentos especiales.


El aroma es cálido y acogedor, pero sobre todo es fino y elegante, es capaz de vestir la estancia por sí mismo dando un toque de sofisticación donde esté. Llena fácilmente la habitación -en mi caso el salón-, aunque hay que tener paciencia. Lógicamente no es lo mismo dar un spray de un perfume, en el que empiezas a disfrutarlo de forma instantánea, que una vela que además tiene mechas de madera de combustión lenta, y tendremos que esperar que las llamas alcancen la vela y que el calor libere el perfume. En el caso de esta vela calculo que, de primeras, puede llevar fácilmente una hora. En las siguientes veces el recortado de la vela (que yo hago con los dedos y procuro quitar muy poquita cantidad), el tiempo se reduce, pero igualmente necesita unos minutos para liberar toda su magia.

Normalmente la dejo encendida entre dos y cuatro horas, y dan de sobra para disfrutar de su agradable perfume, que empapa la estancia incluso hasta después de su apagado.

En cuanto a su duración, la versión de kilo promete más de 80 horas de quemado. La mía tiene ya unos cuantos encendidos y lo cierto es que todavía queda disfrute para muchas, muchas noches.

Son difíciles de encontrar en España, y de hecho que yo sepa, por el momento se pueden encontrar únicamente en Notino, web que estoy segura ya conocéis. El envío es rapidísimo, y viene con varias capas de protección para que en ningún momento sufra durante el transporte. No sólo tienen este, sino que cuentan con una amplia gama de la marca, a cual con mejor pinta que la anterior. Tanto es así que estoy segura de que no será la única vela de la marca que veréis en el blog.

Me parece que tiene una calidad increíble y, aunque quizás menos conocidas que sus perfumes entre el gran público, las velas de esta firma tienen la fama y el reconocimiento que merece.

Laudano Nero, ya sea en versión vela o perfume, que también os recomiendo que probéis, es único, cálido y acogedor, un aroma elegante y que viste por sí mismo. Quizás más de otoño-invierno que de primavera-verano, pero ni siquiera el calor hará que me resista a disfrutar de su aroma.


¿Conocíais las velas de Tiziana Terenzi? ¿Os gusta disfrutar de las velas también en época de calor? Si es así, ¡me encantará conocer vuestras favoritas!

4 comentarios

  1. No conocía estas velas, pero me parece tan sugerente todo! Desde el nombre hasta el diseño y por supuesto tu descripción! :) Welcome back!

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  2. Me parece una idea genial para un regalazo, yo uso mucho las velas.
    Bienvenida, guapa!

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  3. Tiene una pinta espectacular. No lo conocía. Besos

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  4. Por aquí otra que está quitando el polvo al blog, jajajaja.
    La idea de vela como regalo me gusta, esta en particular no encajaría con mis preferencias olfativas.

    ¡Un besote!

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